Mi Campo de Girasoles

viernes, 15 de septiembre de 2006

EL SABOR DE LO AÑEJO



Es curioso como los sentidos recuerdan. El olfato es capaz de traer a tu mente aquel olor a algas resecas de un domingo de julio por la mañana muy temprano, y sabe tu mente que era temprano, y que era julio, y que hacía una brisa ligera y agradable, y sabe tu mente que tiene que despertar y llevarte a ese sitio de nuevo, y te lleva... Y tu olfato habla con tu oído y éste te trae el sonido de las olas, los besos de una madre y el resoplar del aire de poniente. Y tus sentidos del alma también despiertan, y entonces te quedas allí, en ese sitio, un ratito, sintiéndote bien, en otra dimensión... en la dimensión de los recuerdos bonitos y los amores verdaderos.
Con cariño, a todos aquellos que anhelan su familia tanto como yo.