Mi Campo de Girasoles

viernes, 1 de diciembre de 2006

SUPERSTICIÓN INVOLUNTARIA

Esta es mi explicación de por qué considero que todos somos un pelín supersticiosos, maniáticos, esotéricos, irracionales y gilipollas.

Tras varios años comprobando que el mes de septiembre me acarrea siempre consecuencias extrañas en mi vida, he llegado a la conclusión de que de tener que datar voluntariamente algún evento que considere importante optaré por no hacerlo en este mes. No soy necesariamente supersticiosa, tampoco es que no lo sea nada, supongo que un poquito como casi todos, pero al igual que el perro de Paulov, sí que aprendo con las repeticiones y, definitivamente, septiembre no es un buen mes para mi de nunca.

Jamás he hecho puenting, ni rafting, ni climbing, ni nada que termine en ing y que implique un riesgo fisico innato, pero de hacer algo de todo eso… lo haría en octubre, o enero, o julio que me encanta. En septiembre comienzan los colegios, las colecciones ridículas por fascículos, empezamos a dudar qué ropa ponernos, el moreno veraniego se torna sucio a partes desiguales, el pelo se cae más de lo normal…, en septiembre el aire se llena de moscas que se juntan con los rezagados mosquitos estivales. Septiembre es el primer mes de esos meses raritos que acaban en “bre”… te recuerda que el año ya va de paso en cuanto lo pronuncias; es decir “septiem……..bre” y sabes que lo que ya no hiciste es improbable que te de tiempo a hacerlo antes de que acabe el año, ya no tendrás ni tiempo ni motivación… No recuerdo ni una sola cosa buena que me haya ocurrido en septiembre, no es que todos los meses nonos haya acontecido algo malo en mi vida, pero casi. En fin, menos mal que sólo tiene treinta días… podría ser peor y tener treinta y uno!!.

Por eso creo que la superstición es involuntaria. Seguro que un día un tío nada más ver un gato negro se cayó al suelo de boca, y luego, otro día, ese mismo tío mirando de nuevo un gato negro para comprobar si esta vez le ocurría algo se la pegó con una farola… está claro, los gatos negros dan mala suerte a quien los ve… Luego está lo de la escalera… y lo de la sal … y lo de las patadas a la lata ( ésta es curiosa, porque sobre todo la mala suerte la sufre el que oye la latita golpear el suelo… ) … y por supuesto, lo de mi mes de septiembre. A lo mejor lo patento y me forro, mira lo bien que le ha ido al que inventó de lo del gato y la escalera…

2 Comments:

At 11:31 a. m., Anonymous Anónimo said...

esto tb es septiembre; cuestión de maneras de ver.

Tarde ventosa de otoño,
ventosa, de sombras largas;
se muere el sol por poniente
como la hoja en la rama;
en los regajos del campo
se oye cantar el agua.

Tarde plomiza de otoño
con horizontes de agua,
en un momento es el aire
una cortina de plata;
los remolinos de hojas
son mariposas doradas.

un saludo

 
At 1:25 a. m., Anonymous Anónimo said...

Y con tus palabras
remontan el vuelo
hasta las almas
acosadas
Acosadas por recuerdos
Ay! aquellos tiempos!
pero hasta las hojas secas
remontan el vuelo
y con tus mariposas doradas
juegan en el cielo.

 

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