Mi Campo de Girasoles

jueves, 15 de octubre de 2009

PLUMA


Me lastimo con el boli. Se me asoman las venas entre los tendones de mis manos y el hueso de mi muñeca choca contra un tablón que hace las veces de mesa… me siento una traidora asquerosa, no debería, pero en el fondo me siento así… recuerdo que cuando empecé a utilizar bolígrafo sentí que traicionaba al lápiz, vale, y a la goma, a la goma también que una no es perfecta… la pulcritud me pudo y desistí de tachones y flechas dislocadas como clavículas para posar mis hasta entonces pseudo vírgenes yemas en un teclado del PC CITY y, de nuevo, al ver pasar mi cara por uno de los espejos que siempre me acompañan, descubrí en mis ojos la mirada que sólo porta un traidor… distante de producirme trauma alguno, aquella sensación me reconfortó en la idea del avance por el avance, del progreso porque sí y de la comodidad por cuestiones de salud… no debe de ser muy sano tener una vena del tamaño de un gusano de seda adulto en el lomo de tu mano derecha… me asustaba aquello coño… tan raro es?


Cambié el paquete de Xerox de quinientos por una libreta tamaño cuartilla, en un principio claro, ya que, posteriormente y tras arrancar aquellas hojas que consideré parte de mi alma, delegué sus funciones al ámbito de la cocina, ya no era mi cuaderno de borradores, más bien era, y sigue siendo, mi libreta de recetas de toda la vida, con sus lamparones y todo. Finalmente, convertí el paquete en una mini libretita cool adornada con imágenes a lo Bratz que trasborda y reitera cama en todos y cada uno de mis bolsos, que no son pocos… La mini libretita se llenó de lamparones también, lamparones de ron, de caramelos derretidos, de lascas de tabaco, de polvo a veces y de gloria otras. Lo mejor es deslizar el boli de propaganda del banco entre sus hojas reblandecidas y ligeramente onduladas después de un chapuzón de fiesta, de hielo aguado y de ideas fluyentes y dispares… maravilloso. Maravilloso como el entresijo de teclas que hacen que el cursor corra y corra y corra y corra y corra… vale, mecanógrafa frustrada, vale… que corra y punto. Eso. Mis venas se relajan y mi corazón se agita, mis músculos articulatorios reposan mientras mis epiteliales caen al pozo sin fondo de mi nuevo teclado negro, ese mismo, ese al que últimamente se le apaga el piloto luminoso y deja de responderme y me provoca un coraje que casi roza el miedo…


Maravilloso. No elegí este adjetivo ligeramente. La primera acepción hace mención a algo extraordinario. Y lo es. Es extraordinario el hecho de ahondar, de rebuscar, de sacar, de dejar salir, de contar, de gritar, de aclamar, de reivindicar, de sufrir, de compartir, de llamar, de insinuar, de plagiar, de necesitar, de envalentonar, de informar, de entretener, de sentir, de reír, de vivir a través de letras bailonas, de comas caprichosas, de redundancias gramaticales, de un léxico escueto y prolífero en cambio, de un punto a tiempo y de unas mayúsculas ganas de ser leído.


Papel rancio, perfumado, a cuadros, a dos rayas… tinta gel, convencional, carboncillo, mina… arial, book antiqua, comic sans… traidora o no, me acoplaré a mi mundo antes de que él me coma y no me de tiempo a contarlo…

1 Comments:

At 2:32 p. m., Blogger AdR said...

Como sigas así vas a crear una nueva tipografía de letra y un utensilio con que escribirla en un nuevo material... parecido o no al papel. ¡Vete a saber! :)

No sé si lo dije por ahí en un comentario en El Hombre Sin Tildes pero... yo uso los pilots negros, aunque soy más de pluma, pero la pluma acaba guarreando las manos cuando la usas demasiado, así que la reservo para las cartas.

Besillos.

 

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