Mi Campo de Girasoles

viernes, 6 de junio de 2008

SIN TÍTULO ( Y SIN FOTO, CLARO )

Me encabrono, luego existo. Es sorprendente como en cuestión de segundos pasas de la risa al llanto o de la tranquilidad a ese estado extraño de querer matar a alguien. Y es que la indefensión jode sobre manera, el querer y no poder, el hablar ante un muro, el razonar ante un animal de bellotas es una sensación violenta que todo el mundo tenemos de vez en cuando. Rara vez en mi vida me he cabreado en serio, probablemente en los años que tengo, me habré enfadado menos de veinte veces, es decir, no llego ni a una por año. Y es que hace falta bastante para ponerme de mal humor, para sacarme de quicio y para hacerme sudar de rabia. Lamentablemente, estamos rodeados de tontos con varitas de mando, es decir, de catetos con rango, de inútiles que se creen útiles y por encima de uno.
Siempre he sido perro ladrador, es decir, poco mordedor... vamos, genética materna, no puedo evitarlo, pero hoy mordí y no tanto como me hubiera gustado, por eso dedico este post a todos los hijos de puta que van de jefecillos en los trabajos mierda que esta sociedad mediocre nos ofrece a cambio de poco. Y lo dedico también a los empleados que tienen que tragarse una verdad como un templo antes de mandar a tomar el fresco al tonto de turno que te recuerda que tu legítima opinión no cuenta.
Sólo hay una cosa que me enfade más que una amenaza y es que duden de mi palabra o que simplemente me tomen por mentirosa. Antes de decir una mentira me coso la boca con mis propias manos y una aguja mohosa. Hoy me encontré con ambas cosas puestas en la cara de un tio que parece más un jabalí que un ser humano, resultado: un cabreo de muerte.
Sólo decir que por mucha falta que te pueda hacer un sueldo, siempre te hará mucha más falta la dignidad, esa cuando se va, tarda mucho en volver, lo demás es sólo eso, lo demás.

1 Comments:

At 6:40 p. m., Anonymous Anónimo said...

hay veces que no sirve cabrearse n i mosquearse, no hacer caso, Nurita me pasó en mi trabajo, con el tiempo me enteré que era una chivata de la jefa, osease e vez de cabrearme con ella me cabree con la jefa, y aqui estoy soy mas amigo de la jefa que nadie. Hazme caso nurita te quiero

 

Publicar un comentario

<< Home