Mi Campo de Girasoles

viernes, 31 de agosto de 2007

LA MUJER Y EL VINO HACEN DEL HOMBRE UN POLLINO.... O NO???

Qué gracia me hace la frase esa de "la cara es el espejo del alma", sobre todo cuando tienes cara de no haber roto un plato en tu vida y resultas ser más peligroso que un mono con un mechero... en fin, que el refranero español es una bomba. Hombre, yo no soy mala, pero tampoco soy buena; mi cara no muestra signos de fatiga, flagelaciones o martirios chinos, pero tampoco llevo el alma en la cara... El caso, es que hay personas que utilizan los refranes para todo y, sobre todo, para salvaguardarse las espaldas a toda costa. Que el amigo de tu amigo no te cae bien porque es más alto, más guapo, más deportista que tú y encima lleva para adelante un trabajo cojonudo, una vida social envidiable plagada de fiestas, trasnocheos, risas y despendole... , pues dirás con rintintín sarcástico "dime con quién andas y te diré quién eres..."; que eres más corpulento que La Cosa, casi todo en ti es grande pero eres más feo que picio y para más inri tienes poquilla gracia en el cuerpo además de caer gordo por ser un refranero empedernido, dirás "caballo grande, ande o no ande"... y entonces todos pensarán mejor en un pequeño y adorable pony, seguro.
Luego están esos refranes que nos gustan a casi todos porque son tajantes, contundentes, nos liberan del peso de la culpa y encima encierran verdades como puños: "a rey muerto, rey puesto"..... claaaaaro, para qué estar toda la vida con el pelmazo de mi marido habiendo tantos reyes en el mundo???, pues eso, elimino a mi rey y me pongo otro y además de ser un proceso rapidísimo, me ampara la sabiduría del pueblo, ¿como que no?, sí hombre, si lo dice el refranero...
O... ¿qué te digo yo???... "el muerto al hoyo y el vivo al bollo", ¡toma ya!, éste me encanta, éste viene a decir más o menos: mira, la culpa no era tuya, se tenía que morir porque estaba de Dios, tira pa'lante y no te pierdas ni una, total, ya no está con nosotros, no estará más en las sobremesas..., ni en los paseos con los niños..., ni los veranos en la playa..., ni en las juergas que te vas a tirar a partir de ahora, ni cuando cantes línea en el bingo ahora que ya no te ve, ni cuando metas ese billetito de veinte dentro de un turbo atigrado en esa sala de boy's a la que vas a ir pasado mañana mismo!!!!
Y hay uno, que no sé si lo recoge el refranero, pero que para mi madre ha sido siempre como una sentencia final, como un mira que te lo dije: "la jodienda no tiene enmienda", pues eso, no la tiene, pero siguiendo con los enunciados populares, que te quiten lo bailao...!! Y como no quiero ser pesada y "la confianza da asco" dejo ya de daros la vara no sin antes deciros que no dejéis para mañana todo aquello que podáis hacer hoy.

miércoles, 29 de agosto de 2007

MAD WORLD



Os invito a que compartáis conmigo este tema. Para mi es una de esas canciones que me llegan muy adentro y me rozan en el alma. Aunque últimamente, y no sé debido a qué, vuelve a estar de moda ( cosa que en el fondo me molesta... ), esta canción la descubrí viendo la película Donnie Darko ( 2001 ) que ya de paso os animo a ver. El video de Gary Jules, intérprete de la canción, también entra en mis preferencias visuales: sencillo y directo y a la vez plagado de interpretaciones.

La letra de la canción, formada sólo por unas cuantas frases, también encierra mucho significado. Para mi, uno de mis temas preferidos sin ninguna duda.

All around me are familiar faces

worn out places, worn out faces

bright and early for their daily races

going nowhere, going nowhere

and their tears are filling up their glasses

no expression, no expression

hide my head i want to drown my sorrow

no tomorrow, no tomorrow

and i find it kind of funny

i find it kind of sad

the dreams in which i'm dying

are the best i've ever had

i find it hard to tell you'cos i find it hard to take

when people run in circles

it's a very, verymad world

children waiting for the day they feel good

happy birthday, happy birthday

made to feel the way that every child should

sit and listen, sit and listen

went to school and i was very nervous

no one knew me, no one knew me

hello teacher tell me what's my lesson

look right through me, look right through me

sábado, 25 de agosto de 2007

MI MOTO


Ya no existe. Pero fue mi moto durante varios años. La rescaté del garaje de la madre de una amiga cuando se disponían a acabar con su vida injustamente... "No arranca", dijo la madre de mi amiga mientras yo oía una pequeña tosecilla que salía de sus pulmoncitos mohosos. "Ya arrancará", dije yo con una mezcla de chulería y autoconvicción... a ver qué cojones hacía ahora con la motito... Cuando al fin conseguí desprender el polvo y las telarañas de las zonas básicas tales como pedales, manillar, asiento... y motor, dediqué toda una tarde a empujar la moto con cara de no pasa nada, no me miréis, no necesito ayuda que yo la arranco... Estas motos eran una putada a la hora de hacerlas andar porque tenías que agarrar un pinganillo extraño que había justo debajo del freno de la izquierda a la vez que sobre la pata de cabra te dejabas caer haciendo una fuerza inhumana sobre uno de los pedales mientras la mano derecha aguardaba para mover el acelerador en su justa medida y propicio momento ( antes o después no podía ser porque la moto "se ahogaba" ), o bien, sustituías lo de dejar la moto quieta sobre la pata de cabra optando por empujarla por el suelo, eso sí, siempre agarrando ese pinganillo del que hablábamos y soltándolo solamente, y de forma estratégica y progresiva, cuando la moto hacía un sonido parecido al de una expiración. Era entonces cuando a tu mano derecha le salían un par de cayos en cuestión de segundo y medio, porque girabas el acelerador como si tuvieras que salir huyendo del Apocalipsis. Pero cuando arrancaba... era fantástico. El sudor se te enfriaba a cinco kilómetros por hora y a la vez que avanzabas los quince primeros metros ayudándote con un sano pedaleo, pensabas "va como un guante...", el amor propio humano es infinito...

A la hora de pintarla me divertí muchísimo. Tan vieja aún no soy, supongo que ya existían las pistolas pero, yo era demasiado grunge para eso, preferí una brocha!! y nada de limar asperezas ni limpieza exhaustiva antes de la pintura. Me lo pasé genial.

Por supuesto, esta moto tenía menos papeles que un conejo de campo, pero antes eran otros tiempos, había un civismo silencioso y un saber estar innato en las personas y raramente ocurría nada que te obligara a enseñar ningún papel.

Mi moto se hizo muy conocida, salta a la vista el motivo, e incluso una vez llegaron a robármela. Una vieja loca la cogió cuando la tenía estacionada en la puerta del INEM. Lo supe meses más tarde cuando me vinieron a contar que la habían visto camuflada con unos cartones dentro de un chalé. Allí llegué yo como el que va a rescatar a un hijo de entre las garras de yo qué sé qué... "vengo a por mi moto", y punto. "La cogí porque no era de nadie..., por eso le rompí el candado y la metí para adentro...", dijo la vieja loca mientras cuatro o cinco gatos le restregaban el lomo por sus piernas varicosas... cogí mi moto atónita y, dado el largo tiempo que había vuelto a estar parada, pasé otra linda tarde empujándola con cariño hasta oírla suspirar...

Siempre la llevaré en mi alma.




miércoles, 22 de agosto de 2007

HERE I AM




Pues eso, aquí estoy estrenando conexión. La cosa ha estado complicada puesto que me ubico en una humilde y chiquita habitación en la que apenas sólo cabemos mi gran colección de ropa, alhajas y otros enseres femeninos y yo... es así, no puedo reclinarme en el respaldo de mi silla mientras tecleo , entre otras cosas porque mi silla no tiene respaldo, realmente no ostenta la categoría de silla, más bien es un taburetito plegable monísimo... pero al fin podré escribir de nuevo, quizá no como lo hacía antes, porque antes era antes y ahora es otra cosa, porque donde antes al mirar por la ventana veía mar y cielo ahora veo sólo un tendedero mohoso y dos bombonas no más nuevas de gas butano. No sé dónde pintó Van Gogh sus girasoles, probablemente no lo hizo entre bombonas de gas y ruidos vecinales de todo tipo. Ni mucho menos soy como Van Gogh, ni siquiera soy artista, sólo me gustan los girasoles, pero sí he sentido muchas veces la musiquilla en mi barriga cuando me dispongo a escribir y he cogido un boli o el teclado cual pincel oleoso en rugoso lienzo.

Todos los célebres pintores han sido catalogados siguiendo un planteamiento que se basa en épocas de sus vidas. Hoy, mal sentada en esta habitación que me ha visto crecer y donde ahora vuelvo con la cabeza un poco gacha, echo un vistazo a mi blog y veo con claridad dos épocas que se abrazan y se pelean entre sí. La de los comienzos del propio blog, que no era más que mi alma que se abría sin carencias a una nueva vida que se me antojaba novedosa, fantástica y esperanzadora... y la etapa del inconformismo, la desidia y el hastío, donde empecé a sentirme como una princesa caprichosa que todo lo tiene y nada le gusta. Como ocurre siempre, puedo entender esas dos épocas ahora que ya pasaron delante de mis ojos, nunca antes... Vuelvo inaugurando etapa. Simplemente eso. Quisiera, al pasar el tiempo y catalogarla, poder definirla con una sonrisa en la cara y con los ojos brillantes y deslumbrados por el sol.

Gracias a todos los que me leen.


miércoles, 15 de agosto de 2007

AHÍ VAMOS


Bueno, pues hace ya tiempo que no publico fotos además de publicar muy de tarde en tarde cualquier otra cosa. Entre otros motivos, puede que esto se deba a que hace ya mucho que no tengo mi propia conexión a internet, por lo que he ido un poco itinerante de equipo en equipo cada vez que he tenido la pretensión de postear. Espero poder empezar a coger el ritmo la semana que viene desde casa. Y espero también que algún día el Estado nos brinde una banda ancha anchísima y gratis que ya es hora...

sábado, 4 de agosto de 2007

CUANDO DAS LO QUE ERES




Una vez, cuando contaba sólo con once o doce años tuve que hacer un regalo. Era un regalo especial, para un día especial y para una persona no menos especial. Era víspera de Reyes y ya tenía el regalo de mamá y el de mi único hermano. Mi madre era feliz con cualquier cosa que proviniera de mi desde el cariño, y mi hermano andaba en esa edad en la que todo aquello que llevara impreso una marca deportiva le hacía tanta ilusión como me puede hacer a mi ahora un viaje hacia ningún lugar... Sin embargo, faltaba el regalo de mi padre. Bien es cierto que gasté todos mis irrisorios ahorros en los presentes de mamá y mi idolatrado hermano y sólo me quedaron unos pocos cientos de pesetas para mi progenitor. Durante días estuve observándolo. Me sentía miserable por no encontrar aquello que le haría feliz con tan bajo presupuesto..., hasta que le vi hacer un gesto que le ha acompañado durante casi toda su vida: con su espigada mano derecha sacó del bolsillo izquierdo y único de la camisa un pequeño peine que pasó por sus ondas rubias y grisáceas. Esperé al sábado por la mañana, que no tenía que ir al colegio, me levanté temprano, a las 11...., y sola, solísima, como una niña mayor fui hasta la calle donde mi madre compraba el perborato y la sosa caústica, o sea, a la droguería de la Calle Colón. "Deme un peine pequeñito de carey". Me sacó dos. El que me gustó me pareció espectacular, tan marroncito y fuerte, era perfecto. Antes de que aquel señor pronunciara el precio de tan codiciado ejemplar de peine, osé a decir "¿Me lo pone para regalo?". Aún recuerdo la expresión de su cara; fue una mezcla de ternura y de "dónde está la cámara oculta?". Pero lo envolvió. Era un papel en tonos verdes, muy para caballeros.... Qué tranquilidad, qué ilusión, qué sensación de acierto tuve cuando salí de aquel almacenucho....

Llegó la mañana de Reyes!!!, siempre fuimos pocos en mi casa, pero siempre he vivido esa mañana como si fuera el último día de mi vida, me encanta, la adoro, no la cambio por nada. Nos repartimos los regalos, labor que en mi hogar suele durar unos diez minutos dado el aforo. Cuando mi padre desenvolvió aquel objeto envuelto en papel de regalo verde para caballeros su cara quedó como para una foto... no sabría describirla... no era decepción, no era ilusión, no era alegría, no era pena, no fue sorpresa, no fue evidencia, no era nada y lo fue todo... Sólo la siempre descarada de mi madre tuvo el poder de romper el áspero silencio y dijo: "¿cómo es que le has regalado a papá ESO?". No lloré porque siempre fui orgullosa pero sentí como si una daga me rasgara las entrañas.

Hacía mucho que no recordaba este episodio porque, entre otras cosas, me juré olvidarlo como juré que nunca me peinaría con un peine falso de carey. Sin embargo, veinte años después, todavía puedo sentir esa daga helada que me araña por dentro, cuando pretendo hacer felices a otros y ellos sólo ven torpezas y presentes escasos en mi.